Una visión de lo que el amor y poder de Dios Hace en ti y por ti.
Guerra Total
Porque con ingenio harás la guerra: Y la salud está en la multitud de consejeros. Proverbios 24:6
miércoles, 23 de octubre de 2013
Soledad y silencio para escuchar la voz de Dios
Escuchar la voz de Dios es
posible, pero se requiere de circunstancias especiales: Para poder sanarte y
liberarte Dios propicia tiempos de soledad en tu vida. Te aparta del mundo, no
para que te sientas triste sino como una invitación a poder escuchar su voz
Apartarte en soledad y en silencio es necesario para tu renovación emocional y
espiritual. Si escudriñas la
Biblia te darás cuenta que muchos de los grandes siervos de
Dios ( Elías, Moisés), tuvieron que caminar un gran trecho de vida en soledad,
como parte del Plan de Dios para poder liberarlos de las viejas ataduras
forjadas en su vida y de las cadenas de opresión interior que estorbaban en la
obra de Dios. De esta forma Él pudo prepararlos para su plan perfecto...
"Y Moisés subió
hacia Dios, y el Señor lo llamó desde el Monte, diciendo: así dirás a la casa
de Jacob y anunciarás a los Hijos de Israel" (Exodo 19:3).
La experiencia del profeta
Elías fue también un llamado a apartarse de la multitud para tener un encuentro
en soledad y silencio con Dios: "Y vino a Elías la Palabra del Señor
diciendo: Sal de aquí y dirígete hacia el oriente, y escóndete junto al arroyo
Querit, que está en el oriente del Jordán. Y
beberás del arroyo, y he
ordenado a los cuervos que te sustenten allí. El fue he hizo conforme a la
palabra del Señor, pues fue y habitó junto al arroyo Querit, que está al
oriente del Jordán" (1 Reyes 17:2-5).
Durante este tiempo Dios se
preocupó por las necesidades de Elías y trató en soledad con el profeta, quien
había obedecido al mandato del Señor.
La soledad y silencio te
obliga a enfrentarte a lo que haz estado evadiendo, mediante actividades mundanas,
afán, pecados o comportamientos y hábitos negativos persistentes.
Este tiempo puedes usarlo
para meditar sobre los errores de tu pasado y para enderezar tus sendas bajo la
dirección del Señor. Dios puede utilizar este tiempo para disciplinarte y
corregirte. Deberás reconocer si Dios está apartándote para hablarte de aquello
que no has querido enfrentar o dejar, y aunque estos momentos te parecen a
veces difíciles, Dios los permite porque te ama y quiere disciplinarte, como se
expresa en la Biblia :
"Al presente
ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo a
los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible
de justicia" (Hebreos 12:11).
Cuando utilizas tu tiempo
de soledad para crecer en el Señor, no es tiempo perdido, sino tiempo de
crecimiento espiritual. ¡Es el tiempo de subir al Monte Sinaí para tener un
encuentro personal con Dios! En soledad y silencio para poder escuchar su voz.
"Ahora pues, hijo,
escuchadme porque bienaventurados son los que guardan mis caminos. Escuchad la
instrucción y sed sabios; y no la menosprecies. Bienaventurado el hombre que me
escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando a los postes de mi
entrada. Porque el que me halla, halla la vida, y alcanza el favor del Señor"(Proverbios
8:32-35).
PARA RECORDAR:
"Bueno es el Señor
para los que en Él esperan, para el alma que le busca; bueno es esperar en
silencio la salvación del Señor. Bueno es para el hombre llevar el yugo de su
juventud. Que se siente solo y en silencio ya que El se lo ha impuesto"
(Lamentaciones 3:25-28).

ESCRIBE DE ESTA ENSEÑANZA UNA APLICACIÓN EN TU VIDA:
ESCRIBE DE ESTA ENSEÑANZA UNA APLICACIÓN EN TU VIDA:
PARA MEDITAR:
"Oh Señor, tú me
has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos
comprendes mis pensamientos. Tu escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces
bien todos mis caminos. Aún antes de que haya palabra en mi boca, he aquí, oh
Señor, tú ya la sabes toda. Por detrás y por delante me has cercado, y tu mano
pusiste sobre mí.
Tal conocimiento es
demasiado maravillosos para mí; es muy elevado, no lo puedo alcanzar. ¿Adónde
me iré de tu espíritu? Adónde huiré de tu presencia; si
subo a los cielos, he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí
estás tú. Si tomo las alas del alba, si habito en lo más remoto del mar; aun
allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si digo: ciertamente las
tinieblas me envolverán, y la luz en torno mío será noche; ni aun las tinieblas
son oscuras para ti, y la noche brilla como el día. Las tinieblas y la luz son
iguales para ti" (Salmo 139:1-12).
No mires con desagrado
la soledad, sino que recíbela con agrado y búscala para escuchar la voz de Dios
que hablará a tu vida por medio de su Santo Espíritu.
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